Lo que comenzó como un guiño nostálgico a los fans de Friends por parte de McDonald’s España, con su Happy Meal para adultos, se ha convertido rápidamente en un mercado secundario que poco tiene que ver con el espíritu original del lanzamiento.
Mientras la cadena de comida rápida celebraba el 30º aniversario de la serie con una edición limitada de juguetes coleccionables, lo que realmente ha capturado la atención no es tanto el tributo a la popular sitcom, sino la reventa masiva de estas figuras en plataformas como Wallapop, donde los precios han alcanzado cifras ridículas de hasta 50 euros por juguete.

El Friends Box no es solo una versión cualquiera del tradicional Happy Meal. En lugar de las opciones típicas que suelen atraer a los más pequeños, este combo está diseñado para un público adulto, con una selección de productos que incluyen algunos de los clásicos de McDonald's: el Big Mac, el McRoyal Deluxe, el CBO y más.
Acompañando estas elecciones, los clientes también reciben patatas fritas, una bebida y, como toque final, una salsa exclusiva llamada Monica’s Marinara, un guiño a las habilidades culinarias del personaje Monica Geller de la serie.
Además, lo que realmente ha generado emoción es la inclusión de seis figuras coleccionables de los personajes principales: Rachel, Monica, Phoebe, Ross, Chandler y Joey. La idea es que los consumidores adquieran varias cajas para lograr completar toda la colección, lo que ha desatado una fiebre entre los coleccionistas. El concepto parecía sencillo, sin embargo.
Apenas 1 día después de su aparición en los restaurantes de España, los juguetes empezaron a inundar las plataformas de segunda mano, con usuarios pidiendo entre 20 y 50 euros, por una figura que, en su conjunto con la comida, no costaba más de 10 euros.

El hecho de que esta edición solo esté disponible en España no ha hecho más que añadir combustible al fuego. Fans de otros países están observando desde la barrera mientras los precios de los juguetes suben como la espuma en sitios de reventa.
Este tipo de exclusividad no es nueva en las estrategias de marketing de McDonald's, pero lo que una vez se presentó como una oportunidad de conectar con los nostálgicos ha degenerado en un negocio de reventa, con coleccionistas dispuestos a pagar mucho más de lo que vale el producto.
Uno no puede evitar preguntarse si McDonald's, con su larga experiencia en campañas promocionales, no previó este desenlace. Es más, puede que lo haya fomentado. Las colaboraciones anteriores con marcas como BTS o Nintendo ya mostraron una tendencia similar, donde productos limitados terminaban en manos de revendedores en lugar de fanáticos.
Por supuesto, McDonald’s no ha emitido ninguna declaración oficial sobre este mercado paralelo, lo que deja a los fans en una encrucijada: o compran más cajas con la esperanza de conseguir las figuras que les faltan o ceden ante la especulación en plataformas de segunda mano.

Deja una respuesta